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11 señales de que la Diabetes está afectando tus pies

Las personas con Diabetes necesitan tener un cuidado aun mayor de sus pies, pues la presencia de la enfermedad puede provocar cambios en la piel, mala circulación y si hay un cuidado deficiente de los niveles de glucosa, puede provocar complicaciones. Aquí te decimos cuáles son las señales de que la Diabetes está afectando tus pies y te damos algunos consejos para evitar que el daño siga avanzando.Cómo afecta la diabetes a los pies. La resequedad hace que la piel esté más vulnerable a la aparición de ampollas o heridas. La glucosa mal controlada afecta el flujo sanguíneo y daña los nervios del pie, ocasionando una reducción de la sensibilidad que puede hacer que no se perciban estas heridas o ampollas, lo que se puede convertir en un problema si no se tratan.

Por otro lado, la diabetes también hace que los vasos sanguíneos del pie y la pierna se vuelvan más angostos y duros, provocando mala circulación y haciendo más difícil que los pies sanen. Todo esto forma parte de lo que se conoce como neuropatía diabética y si no se atiende a tiempo, puede derivar en pie diabético.

A qué señales debemos prestar atención

  • No se perciben los cambios de temperatura
  • Dolor
  • Pérdida de sensibilidad
  • Resequedad y escamas en la piel de los pies
  • Deformidad en todos o algunos de los dedos del pie
  • Calambres
  • Hormigueo
  • Callos y juanetes
  • Llagas o heridas
  • Moretones o enrojecimiento
  • Puntos duros y firmes en la piel

¿Qué hacer para evitarlo?

Además de mantener tus niveles de glucosa controlados y estables, puedes llevar algunas medidas para proteger tus pies:
Usa calcetines y medias sin costuras.

En todo momento utiliza calzado, ya sea en la regadera o en la playa, utiliza sandalias.
Después de bañarte, revisa tus pies y sécalos perfectamente todos los días.
Aplica crema, vaselina o loción humectante para evitar la resequedad. Evita aplicarla entre los dedos, pues esto puede provocar el desarrollo de infecciones.
Recorta las uñas una vez por semana, si es necesario.
Consulta a un Podólogo, cada 3 meses.