Tipos y tratamiento de la sudoración excesiva

La hiperhidrosis se define como el exceso de sudoración que se produce de forma espontánea, sin la necesidad de ser causada por las altas temperaturas o situaciones que puedan ocasionar una importante tensión emocional o física. Puede afectar hasta al 2% de la población de raza blanca y es más frecuente en pacientes con edades comprendidas entre los 25 y 65 años. Parece tener cierta tendencia hereditaria ya que resulta habitual que la presenten varios mismos de una misma familia.

Tipos de hiperhidrosis:

Se pueden diferenciar dos tipos de hiperhidrosis:

– Primaria: es típicamente focal y se limita a las axilas, palmas, plantas, zona craneofacial y otras regiones específicas. No se sabe exactamente qué desencadena su aparición, pudiendo verse involucrado algún componente hereditario.
– Secundaria: puede ser focal o generalizada, afectando a la mayor parte de la superficie corporal. Es consecuencia de una causa subyacente como puede ser un tumor maligno, insuficiencia respiratoria, diabetes mellitus o alteraciones tiroideas.

Tratamientos:

Existen diversas posibilidades de tratamiento que el dermatólogo indicará en función del tipo y severidad de la hiperhidrosis.

Antitranspirantes

Son sustancias que aplicamos directamente en la piel para disminuir el exceso de sudoración. Su eficacia está reconocida científicamente y destaca el papel del cloruro de aluminio por su capacidad para taponar las glándulas ecrinas y desestructurar la queratina. Deben utilizarse por la noche y con la piel seca.
En el momento en que notemos la mejoría clínica deberemos de espaciar su uso a 2-3 veces por semana. Su principal efecto adverso es la irritación de la piel, lo que puede limitar su uso. Por otra parte, no existe ninguna evidencia de que el aluminio pueda causar mutación o algún daño en el DNA que pueda ocasionar un cáncer.

Anticolinérgicos:

La sudoración se produce por la liberación de una sustancia llamada acetilcolina y los medicamentos anticolinérgicos actúan sobre ella. Pueden usarse a nivel tópico, como el glucopirrolato que obtiene excelentes resultados en el tratamiento de la hiperhidrosis facial, u oral como la oxibotunina clorhidrato, utilizada para las formas de exceso de sudoración generalizadas.

Iontoforesis

Puede realizarse de forma domiciliaria. Consiste en el paso de corriente eléctrica a través de la piel lo que conllevaría a una movilización de los iones de sodio de una solución acuosa en la que se encuentra sumergida el área a tratar, lo que conllevará a un reposo temporal de las glándulas sudoríparas. Se emplea en las formas de hiperhidrosis focal o localizada, especialmente en manos y pies ya que pueden ser fácilmente sumergidas en el agua. A los 3 meses puede conseguir la eliminación de hasta el 70% del sudor.

Toxina botulínica

La aplicación de esta sustancia inhibe la liberación de acetilcolina en la unión neuromuscular, ocasionando un cese transitorio de la producción de sudor.
La toxina se puede considerar el tratamiento óptimo en la hiperhidrosis axilar. La infiltración se realiza a través de agujas muy finas, haciendo al tratamiento prácticamente indoloro. La sesión tiene una duración de unos 20-40 minutos y los resultados se mantienen aproximadamente entre 4 y 6 meses. El paciente puede reanudar su actividad normal inmediatamente después del tratamiento.

Cirugía

Se reserva para aquellos casos que no respondan a los tratamientos anteriormente descritos. Se realiza una simpatectomía torácica endoscópica bilateral que requiere de anestesia general. Los resultados son inmediatos y por lo general excelentes aunque cabe destacar una complicación importante que es el desarrollo de sudor reflejo o compensatorio, lo que conllevaría a un incremento de la sudoración en otras áreas del cuerpo como la espalda, glúteos, ingles y muslos.

Microondas

Las ondas microondas es la última técnica que ha salido al mercado para combatir el exceso de sudoración. Consiste en la eliminación de las glándulas sudoríparas a través del calor. La sesión dura unos 40 minutos y se realiza en la consulta dermatológica. Es una técnica ligeramente dolorosa que puede requerir la administración de anestesia local en la zona a tratar.